1.Menciona los principales líderes de los bandos existentes durante la SGM
2.¿Qué efectos tuvo el Tratado de Versalles en Alemania?
3.¿Quién invade Austria en 1938 con el apoyo de su población?
4.Explica en qué consistió el pacto de Munich
5.¿Quiénes firmaron el pacto Molotov-Ribbentrop? ¿Para qué lo firman?
miércoles, 20 de octubre de 2010
domingo, 17 de octubre de 2010
UNIDAD II ACTIVIDAD 7
INSTRUCCIONES: Lee la siguiente información y redacta en una cuartilla una carta a Estados Unidos donde externes tu opinión sobre el hecho histórico tan lamentable.
INFIERNO EN LA TIERRA: Hiroshima: 8:15 a.m. del 6 de agosto de 1945
El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima, situada en Honshu, la isla principal del Japón, sufrió la devastación, hasta entonces desconocida, de un ataque nuclear. Ese día, cerca de las siete de la mañana, los japoneses detectaron la presencia de aeronaves estadunidenses dirigiéndose al sur del archipiélago; una hora más tarde, los radares de Hiroshima revelaron la cercanía de tres aviones enemigos. Las autoridades militares se tranquilizaron: tan pocos aviones no podrían llevar a cabo un ataque aéreo masivo. Como medida precautoria, las alarmas y radios de Hiroshima emitieron una señal de alerta para que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos.
A las 8:15, el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes de “Enola Gay” describió la visión que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acaban de bombardear: “parecía como si la lava cubriera toda la ciudad”.
Tokio, localizado a 700 kilómetros de distancia, perdió todo contacto con Hiroshima: hubo un silencio absoluto. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo.
Luz intensa, conmoción, quemaduras severas, intenso dolor, heridos que gritan y cuerpos calcinados por doquier, desesperación por hallar a desaparecidos, tristeza por la muerte de seres queridos, efectos tardíos de la radiación...
Algunos testimonios:
A las 8:15, el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul W. Tibblets, lanzó sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura aproximada de 4000º C) se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes de “Enola Gay” describió la visión que tuvo de ese momento, acerca del lugar que acaban de bombardear: “parecía como si la lava cubriera toda la ciudad”.
Tokio, localizado a 700 kilómetros de distancia, perdió todo contacto con Hiroshima: hubo un silencio absoluto. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo.
Luz intensa, conmoción, quemaduras severas, intenso dolor, heridos que gritan y cuerpos calcinados por doquier, desesperación por hallar a desaparecidos, tristeza por la muerte de seres queridos, efectos tardíos de la radiación...
Algunos testimonios:
EIJI NAKANISHI
"Estaba en el salón de mi casa, con mis padres y mi hermana mayor, cuando estalló la bomba. Mi padre salió despedido al patio y el edificio se derrumbó por completo. Mi hermana me sacó de entre los escombros; aparecí llorando y cubierto de polvo. Tuvimos suerte porque todos salimos ilesos. En la casa de al lado vivían mis tíos y mi primo, que tenía mi edad. Mi tío quedó sepultado al destruirse su casa mientras gritaba a mi tía: ‘¡Sálvame! ¿Por qué no puedes salvarme?’. Pero ella ya no pudo hacer nada. Mi primo sobrevivió pero murió poco después, lo que dejó a mi tía un terrible sentimiento de culpa que la afectó durante toda su vida.
A todos los supervivientes nos dijeron que tarde o temprano íbamos a morir. Crecí pensando que no iba a hacerme mayor. Mis compañeros de colegio que no habían nacido cuando estalló la bomba querían ser deportistas, empresarios... Mientras que yo sólo soñaba con cumplir los 20 años. A los niños, la bomba nos robó nuestros sueños y nuestras esperanzas en la vida.
Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha, se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente...
Ahora he venido a España, invitado por Greenpeace, como un paso más para ver cumplido mi sueño de morir con la alegría de que mi vida ha merecido la pena porque se ha conseguido la eliminación total de las armas nucleares. Porque los hibakusha sólo vivimos para eso, para pedir que no haya más Hiroshimas, más Nagasakis, no más bombas nucleares, no mas hibakushas...".
ETSUKO KANEMITSU
"‘¿Por qué han parado la alarma si todavía puedo ver el avión que nos ataca en el cielo?’, me pregunté cuando las sirenas dejaron de sonar sobre Hiroshima y el Enola Gay volaba sobre nosotros. Miré hacia arriba una vez más y una luz cegadora me quemó el rostro. Una gran fuerza me empujó varios metros y caí al suelo del patio del instituto donde estudiaba. Caí de frente y al levantarme pude comprobar que mi pecho y la parte delantera de mi cuerpo, salvo el rostro, estaban intactos. Pero toda la ropa había desaparecido de la parte trasera de mi cuerpo y la piel de mi espalda ya no estaba. Miré a mi alrededor y todo lo que hacía unos segundos estaba allí había desaparecido, incluidas las compañeras que formaban en el patio.
Me llevé las manos a la cabeza y no tenía cabello, sólo carne quemada. ¿Dónde estoy?, me pregunté. Sólo sobrevivimos cuatro de las 50 estudiantes que estábamos fuera de las aulas en el momento de la tremenda explosión. No recuerdo cómo llegué a casa.
Mi madre consiguió un médico, pero él dijo que no tenía muchas posibilidades de salir adelante con vida y que era mejor que se esforzara en otros heridos menos graves. Mi madre no quiso escucharle y le suplicó: ‘Póngale aceite en el rostro, es una chica y necesita que se la pueda mirar a la cara o no tendrá ningún futuro’. El dolor que sentía era insoportable y tardé varios meses en recuperarme. A mi hermana nunca la encontramos y fue dada por muerta.
Cuando tenía 27 años me casé con un hombre que también había sobrevivido a la bomba. Los dos hemos pasado estos 60 años con graves enfermedades, pero no somos fáciles de liquidar. Hemos desafiado a la muerte".
HIDEKO MUROTA
"Yo estaba en la escuela cuando una luz cegadora se coló por la ventana y todo saltó por los aires. Tras pasar varios días en un refugio, y después de que algunas personas trataran en vano de encontrar a alguien de mi familia con vida, los otros supervivientes se reunieron para decidir qué hacían conmigo. Mi padre había muerto años antes del ataque, mi madre falleció en casa cuando nuestra vivienda se derrumbó tras la bomba, a mi abuelo nunca lo hallaron —se encontraba a sólo 800 metros del epicentro— y mi única hermana seguía oficialmente en paradero desconocido.
Me enviaron a un orfanato para los niños que habían perdido a sus familias. Lloré mucho porque pensé que me había quedado sola en el mundo. Algunas semanas después, una familia me adoptó y me fui a vivir con ellos. No fue hasta un año después que mi hermana, la única persona de mi familia que había sobrevivido, logró encontrarme y llevarme con ella. Se convirtió en mi madre y mi amiga, trabajó para que pudiera seguir estudiando y vivimos juntas hasta que cumplió 53 años y un cáncer de pecho acabó con su vida.
Desde entonces he estado completamente sola. Nunca me casé: vivimos para cuidarnos la una a la otra porque no teníamos a nadie más. Hace dos años también me detectaron un cáncer de mama. Mi hora tenía que haber llegado ya. ¿Es éste el final? Todavía hoy las imágenes del 6 de agosto de 1945 me despiertan por las noches. Puedo ver el momento en el que una bola de fuego cayó sobre la escuela, puedo escuchar los gritos y ver los muertos como si el tiempo no hubiera pasado. Es como si una bomba atómica cayera cada día de mi vida".
"Estaba en el salón de mi casa, con mis padres y mi hermana mayor, cuando estalló la bomba. Mi padre salió despedido al patio y el edificio se derrumbó por completo. Mi hermana me sacó de entre los escombros; aparecí llorando y cubierto de polvo. Tuvimos suerte porque todos salimos ilesos. En la casa de al lado vivían mis tíos y mi primo, que tenía mi edad. Mi tío quedó sepultado al destruirse su casa mientras gritaba a mi tía: ‘¡Sálvame! ¿Por qué no puedes salvarme?’. Pero ella ya no pudo hacer nada. Mi primo sobrevivió pero murió poco después, lo que dejó a mi tía un terrible sentimiento de culpa que la afectó durante toda su vida.
A todos los supervivientes nos dijeron que tarde o temprano íbamos a morir. Crecí pensando que no iba a hacerme mayor. Mis compañeros de colegio que no habían nacido cuando estalló la bomba querían ser deportistas, empresarios... Mientras que yo sólo soñaba con cumplir los 20 años. A los niños, la bomba nos robó nuestros sueños y nuestras esperanzas en la vida.
Después me enamoré de una chica y queríamos casarnos. Pero cuando sus padres se enteraron de que yo era un superviviente de Hiroshima, un hibakusha, se opusieron a la boda. Tenían miedo de que nuestros hijos naciesen con problemas. Por eso, lo primero que hice cuando nació el primero fue ir corriendo a ver si tenía todos los dedos. La bomba no nos ha dejado vivir libres, siempre nos ha perseguido, siempre ha estado en nuestra mente...
Ahora he venido a España, invitado por Greenpeace, como un paso más para ver cumplido mi sueño de morir con la alegría de que mi vida ha merecido la pena porque se ha conseguido la eliminación total de las armas nucleares. Porque los hibakusha sólo vivimos para eso, para pedir que no haya más Hiroshimas, más Nagasakis, no más bombas nucleares, no mas hibakushas...".
ETSUKO KANEMITSU
"‘¿Por qué han parado la alarma si todavía puedo ver el avión que nos ataca en el cielo?’, me pregunté cuando las sirenas dejaron de sonar sobre Hiroshima y el Enola Gay volaba sobre nosotros. Miré hacia arriba una vez más y una luz cegadora me quemó el rostro. Una gran fuerza me empujó varios metros y caí al suelo del patio del instituto donde estudiaba. Caí de frente y al levantarme pude comprobar que mi pecho y la parte delantera de mi cuerpo, salvo el rostro, estaban intactos. Pero toda la ropa había desaparecido de la parte trasera de mi cuerpo y la piel de mi espalda ya no estaba. Miré a mi alrededor y todo lo que hacía unos segundos estaba allí había desaparecido, incluidas las compañeras que formaban en el patio.
Me llevé las manos a la cabeza y no tenía cabello, sólo carne quemada. ¿Dónde estoy?, me pregunté. Sólo sobrevivimos cuatro de las 50 estudiantes que estábamos fuera de las aulas en el momento de la tremenda explosión. No recuerdo cómo llegué a casa.
Mi madre consiguió un médico, pero él dijo que no tenía muchas posibilidades de salir adelante con vida y que era mejor que se esforzara en otros heridos menos graves. Mi madre no quiso escucharle y le suplicó: ‘Póngale aceite en el rostro, es una chica y necesita que se la pueda mirar a la cara o no tendrá ningún futuro’. El dolor que sentía era insoportable y tardé varios meses en recuperarme. A mi hermana nunca la encontramos y fue dada por muerta.
Cuando tenía 27 años me casé con un hombre que también había sobrevivido a la bomba. Los dos hemos pasado estos 60 años con graves enfermedades, pero no somos fáciles de liquidar. Hemos desafiado a la muerte".
HIDEKO MUROTA
"Yo estaba en la escuela cuando una luz cegadora se coló por la ventana y todo saltó por los aires. Tras pasar varios días en un refugio, y después de que algunas personas trataran en vano de encontrar a alguien de mi familia con vida, los otros supervivientes se reunieron para decidir qué hacían conmigo. Mi padre había muerto años antes del ataque, mi madre falleció en casa cuando nuestra vivienda se derrumbó tras la bomba, a mi abuelo nunca lo hallaron —se encontraba a sólo 800 metros del epicentro— y mi única hermana seguía oficialmente en paradero desconocido.
Me enviaron a un orfanato para los niños que habían perdido a sus familias. Lloré mucho porque pensé que me había quedado sola en el mundo. Algunas semanas después, una familia me adoptó y me fui a vivir con ellos. No fue hasta un año después que mi hermana, la única persona de mi familia que había sobrevivido, logró encontrarme y llevarme con ella. Se convirtió en mi madre y mi amiga, trabajó para que pudiera seguir estudiando y vivimos juntas hasta que cumplió 53 años y un cáncer de pecho acabó con su vida.
Desde entonces he estado completamente sola. Nunca me casé: vivimos para cuidarnos la una a la otra porque no teníamos a nadie más. Hace dos años también me detectaron un cáncer de mama. Mi hora tenía que haber llegado ya. ¿Es éste el final? Todavía hoy las imágenes del 6 de agosto de 1945 me despiertan por las noches. Puedo ver el momento en el que una bola de fuego cayó sobre la escuela, puedo escuchar los gritos y ver los muertos como si el tiempo no hubiera pasado. Es como si una bomba atómica cayera cada día de mi vida".
HIROKO HATAKEYAMA
"Durante muchos años traté de ocultar que era una víctima del ataque nuclear; supongo que tenía miedo a ser rechazada. Ni siquiera mi hija lo supo hasta que la aparición de un cáncer y mis posteriores problemas de salud hicieron imposible esconder la verdad por más tiempo. Me casé y tuve una hija que nació completamente sana a pesar de mis temores. Nunca imaginé que el problema vendría más tarde, cuando nació mi primer nieto. Sufrió graves deformaciones y me sentí culpable. Después vino el segundo, también con problemas, y el mundo se derrumbó para mí. Los problemas psicológicos que sufrí provocaron mi divorcio.
El día que cayó la bomba me encontraba en el colegio de primaria Nagatsuka, situado en una zona relativamente poco afectada. Nuestra casa estaba situada en la autopista de salida de la ciudad y una muchedumbre trataba de huir por la carretera con el cuerpo abrasado, muchos de ellos completamente desnudos y sedientos. ‘Agua, agua’, pedían. Nuestra casa se llenó de heridos y muchos murieron en el salón. Por el día tratábamos a los afectados con aceite, intentando calmar sus quemaduras, y por la noche quemábamos los cadáveres de los muertos junto al río. Mi hermano llegó moribundo tres días después. Tenía la boca negra y la piel quemada. El dolor era tan intenso que no podíamos siquiera tocarle. Murió en brazos de mi madre y marchamos a enterrarlo cuando empezó a llover. No sabíamos que era lluvia radiactiva y durante días dejamos que nos mojara. El barrio no había sido golpeado directamente por la bomba, pero por alguna razón fue el más afectado por la ‘lluvia negra’ posterior. Y así fue como empezamos a enfermar".
TERUKO SUGA
"Era un día luminoso y había ido caminando a la Oficina de Correos, cerca del Ayuntamiento. Mi jornada acababa de empezar y me encontraba arreglando algunos papeles cuando de repente el edificio empezó a temblar. Los cristales saltaron por los aires y cuando miré hacia la calle por una ventana una luz muy brillante me cegó completamente. El resplandor se apagó enseguida y de repente todo era oscuridad. Eran las 8.15 de la mañana de un día soleado, pero estábamos envueltos en una noche cerrada. Pensé: ‘El Sol ha caído sobre nosotros’. Sólo se oían los gritos de auxilio. Nuestro edificio era el más resistente en el barrio y al salir a la calle comprobé que era el único que seguía en pie. Todo a mi alrededor había desaparecido y en mitad de las ruinas la gente caminaba con partes del cuerpo colgando y horribles quemaduras en sus cuerpos. A muchos no les quedaba un centímetro de piel. Parecían zombis.
La ciudad ardía a mi alrededor. Mis heridas eran leves. Llevaba cristales clavados en la espalda y magulladuras por todo el cuerpo. Fui de las pocas personas que, estando a tan escasa distancia del epicentro, logró salvarse. Encontré un refugio después de caminar varios kilómetros hacia el oeste. Avanzaba pisando cadáveres.
Durante todos estos años he sufrido de fatiga, pero ningún cáncer, afortunadamente. La bomba destrozó mi vida de una forma que nunca pude imaginar. El Gobierno me reconoció como un hibakusha (superviviente que se encontraba en la zona de máxima radiación) y me ayudó, pero jamás pude formar una familia. Pensaron que enfermaría y moriría pronto. Otros temían que pudiera tener hijos con deformaciones. Para mí, la bomba ha significado la soledad".
TOYOHIKO KUWABARA
"Los días empezaban en la fábrica con un discurso del director para alentarnos a trabajar sin descanso por la patria y la empresa. Nos acabábamos de incorporar a nuestros puestos cuando el edificio saltó por los aires. Yo me encontraba tras una cadena de coches que me protegieron, pero casi todos mis compañeros murieron en el acto. En las prácticas de emergencia nos habían entrenado para ir al refugio más próximo, que se encontraba a 50 metros. La destrucción total y la oscuridad hacían imposible encontrarlo, así que comencé a gatear para tratar de buscar la entrada. Mientras me escurría por el suelo sentí que avanzaba sobre un terreno lleno de obstáculos: eran los cuerpos de los fallecidos que cubrían la calle.
Cuando llegué al refugio había tanta gente que no podía entrar, así que escapé por la carretera con un grupo de personas que también huía. Todos aseguraban que iba a caer otra bomba y tenía mucho miedo. Mi padre se encontraba cerca del edificio del Ayuntamiento y nunca volvimos a verlo, a pesar de que mi madre y yo lo buscamos por todos los hospitales y los refugios de la ciudad. Un año después se presentaron en casa dos señores del Gobierno con una urna que tenía en su interior algunos huesos. Dijeron: ‘Éste es tu padre’.
Los primeros años de la posguerra fueron de mera supervivencia. Faltaba comida y agua y todos los días morían muchas personas. Empezamos a construir casas sencillas con escombros y poco a poco las fuimos mejorando. Sabíamos que había que empezar de cero y trabajamos juntos para reconstruir la ciudad. Nadie pensó en sí mismo, sino en Hiroshima. Por eso hoy tenemos una ciudad mucho mejor".
"Durante muchos años traté de ocultar que era una víctima del ataque nuclear; supongo que tenía miedo a ser rechazada. Ni siquiera mi hija lo supo hasta que la aparición de un cáncer y mis posteriores problemas de salud hicieron imposible esconder la verdad por más tiempo. Me casé y tuve una hija que nació completamente sana a pesar de mis temores. Nunca imaginé que el problema vendría más tarde, cuando nació mi primer nieto. Sufrió graves deformaciones y me sentí culpable. Después vino el segundo, también con problemas, y el mundo se derrumbó para mí. Los problemas psicológicos que sufrí provocaron mi divorcio.
El día que cayó la bomba me encontraba en el colegio de primaria Nagatsuka, situado en una zona relativamente poco afectada. Nuestra casa estaba situada en la autopista de salida de la ciudad y una muchedumbre trataba de huir por la carretera con el cuerpo abrasado, muchos de ellos completamente desnudos y sedientos. ‘Agua, agua’, pedían. Nuestra casa se llenó de heridos y muchos murieron en el salón. Por el día tratábamos a los afectados con aceite, intentando calmar sus quemaduras, y por la noche quemábamos los cadáveres de los muertos junto al río. Mi hermano llegó moribundo tres días después. Tenía la boca negra y la piel quemada. El dolor era tan intenso que no podíamos siquiera tocarle. Murió en brazos de mi madre y marchamos a enterrarlo cuando empezó a llover. No sabíamos que era lluvia radiactiva y durante días dejamos que nos mojara. El barrio no había sido golpeado directamente por la bomba, pero por alguna razón fue el más afectado por la ‘lluvia negra’ posterior. Y así fue como empezamos a enfermar".
TERUKO SUGA
"Era un día luminoso y había ido caminando a la Oficina de Correos, cerca del Ayuntamiento. Mi jornada acababa de empezar y me encontraba arreglando algunos papeles cuando de repente el edificio empezó a temblar. Los cristales saltaron por los aires y cuando miré hacia la calle por una ventana una luz muy brillante me cegó completamente. El resplandor se apagó enseguida y de repente todo era oscuridad. Eran las 8.15 de la mañana de un día soleado, pero estábamos envueltos en una noche cerrada. Pensé: ‘El Sol ha caído sobre nosotros’. Sólo se oían los gritos de auxilio. Nuestro edificio era el más resistente en el barrio y al salir a la calle comprobé que era el único que seguía en pie. Todo a mi alrededor había desaparecido y en mitad de las ruinas la gente caminaba con partes del cuerpo colgando y horribles quemaduras en sus cuerpos. A muchos no les quedaba un centímetro de piel. Parecían zombis.
La ciudad ardía a mi alrededor. Mis heridas eran leves. Llevaba cristales clavados en la espalda y magulladuras por todo el cuerpo. Fui de las pocas personas que, estando a tan escasa distancia del epicentro, logró salvarse. Encontré un refugio después de caminar varios kilómetros hacia el oeste. Avanzaba pisando cadáveres.
Durante todos estos años he sufrido de fatiga, pero ningún cáncer, afortunadamente. La bomba destrozó mi vida de una forma que nunca pude imaginar. El Gobierno me reconoció como un hibakusha (superviviente que se encontraba en la zona de máxima radiación) y me ayudó, pero jamás pude formar una familia. Pensaron que enfermaría y moriría pronto. Otros temían que pudiera tener hijos con deformaciones. Para mí, la bomba ha significado la soledad".
TOYOHIKO KUWABARA
"Los días empezaban en la fábrica con un discurso del director para alentarnos a trabajar sin descanso por la patria y la empresa. Nos acabábamos de incorporar a nuestros puestos cuando el edificio saltó por los aires. Yo me encontraba tras una cadena de coches que me protegieron, pero casi todos mis compañeros murieron en el acto. En las prácticas de emergencia nos habían entrenado para ir al refugio más próximo, que se encontraba a 50 metros. La destrucción total y la oscuridad hacían imposible encontrarlo, así que comencé a gatear para tratar de buscar la entrada. Mientras me escurría por el suelo sentí que avanzaba sobre un terreno lleno de obstáculos: eran los cuerpos de los fallecidos que cubrían la calle.
Cuando llegué al refugio había tanta gente que no podía entrar, así que escapé por la carretera con un grupo de personas que también huía. Todos aseguraban que iba a caer otra bomba y tenía mucho miedo. Mi padre se encontraba cerca del edificio del Ayuntamiento y nunca volvimos a verlo, a pesar de que mi madre y yo lo buscamos por todos los hospitales y los refugios de la ciudad. Un año después se presentaron en casa dos señores del Gobierno con una urna que tenía en su interior algunos huesos. Dijeron: ‘Éste es tu padre’.
Los primeros años de la posguerra fueron de mera supervivencia. Faltaba comida y agua y todos los días morían muchas personas. Empezamos a construir casas sencillas con escombros y poco a poco las fuimos mejorando. Sabíamos que había que empezar de cero y trabajamos juntos para reconstruir la ciudad. Nadie pensó en sí mismo, sino en Hiroshima. Por eso hoy tenemos una ciudad mucho mejor".
jueves, 14 de octubre de 2010
ACTIVIDAD CLASE: DOCTRINAS TOTALITARIAS (FASCISMO Y NAZISMO)
1.Quién fue el máximo representante del nazismo ?
2.Anota dos medidas que utilizó Adolfo Hitler para controlar al país
3.¿Quién fue el máximo representante del fascismo?
4.¿Qué significa la frase Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado?
2.Anota dos medidas que utilizó Adolfo Hitler para controlar al país
3.¿Quién fue el máximo representante del fascismo?
4.¿Qué significa la frase Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado?
UNIDAD II ACTIVIDAD 6
Instrucciones: Elabora un reporte de lectura sobre el siguiente tema:
Militarismo Japonés
El militarismo japonés hace referencia al militarismo, doctrina totalitaria que se basa en que el personal militar (el ejército o la marina de guerra) debería ejercitar pleno poder en una nación. En la doctrina militarista, la fuerza de las fuerzas armadas es igual a la fuerza de una nación. Durante el desarrollo de la Primera guerra mundial, Japón participó en ella al lado de los aliados, de modo que al terminar el conflicto, Japón recibió como premio, las colonias alemanas en China y un grupo de islas al norte del Ecuador.
En 1918, Japón también padeció graves problemas sociales, que impulsaron cambios en el gobierno, en ese año, Hara, líder conservador, fue designado primer ministro en contra de la voluntad de los líderes militares, la oposición fue tal, que en 1921, Hara murió asesinado, y lo sustituyo el almirante Kato.
A la muerte de Kato, el varón Tanaka dejó ver sus pretensiones imperialistas, y el ejército sumado a estas pretensiones logró la elevación de Seiyukai como primer ministro. La política adoptada por Japón fue la des expansionismo económico promoviendo la expansión de grandes monopolios que inundarían al mundo de los productos japoneses. El resultado de esta política expansionista fue la anexión de Manchuria y una parte de China.
La casta militar que detentaba el poder, adoptó entonces una política interna radical, que coincidía con los sistemas fascistas, y aunque teóricamente no simpatizaban con la plutocracia, creían que lo ideal era la organización de un estado severamente militarizado, que controlara los monopolios y el trabajo, para así poder mejorar sus fortunas.
La depresión de 1929 también tuvo impacto en Japón, tanto a nivel económico como social. En la élite intelectual y político-militar existía una sensación de que uno de los problemas de la nación era el exceso de población para un territorio limitado. En la década de 1930, Japón tenía más de 65 millones de habitantes con una superficie de poco más de 378 000 km2.
Los recursos eran insuficientes y las importaciones no alcanzaban para abastecer al país de muchas materias primas y rubros de consumo. La posibilidad de disminuir la presión demográfica a través de la emigración era muy limitada. Existía también una fuerte reacción cultural frente al avance de la cultura europea en una sociedad que era tradicionalmente muy diferente.
Se desarrollaron movimientos nacionalistas, conservadores y antioccidentales, que acusaban a los gobiernos parlamentarios de ser “antipatrióticos” por su apoyo a la invasión cultural extranjera y por la falta de firmeza en sus estrategias militares. Estas tendencias se fortalecieron en la oficialidad joven del ejército. Los oficiales provenían predominantemente de zonas rurales y eran muy permeables a las influencias nacionalistas y en particular a influencias de tipo “nacional-socialista”, al estilo alemán o italiano.
En 1931 estas tendencias se concretaron con ciertos incidentes que se produjeron en Manchuria (China). El gobierno civil fue incapaz de detener a las fuerzas armadas japonesas que avanzaron hacia Manchuria y la ocuparon en su totalidad. En 1932, lo oficiales navales se transformaron en líderes del extremismo militarista e incluso orquestaron una conspiración contra el gobierno en 1936, supuestamente en nombre del imperio. A pesar de que los cabecillas de la revuelta fueron ejecutados, el movimiento militarista continuó fortaleciéndose.
El joven emperador Hirohito (1901 – 1989), que había subido al trono en 1926, no se atrevió a tomar una fuerte posición por el riesgo de ser derrocado. En Manchuria, rebautizada Manchukuo, el Estado japonés instaló un gobierno títere a pesar de la fuerte oposición de China y de las potencias europeas.
La expansión imperialista japonesa continuó durante los años siguientes y se expresó en conquistas de otros territorios e iniciativas de agresión militar que culminarían en los enfrentamientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial.
En 1918, Japón también padeció graves problemas sociales, que impulsaron cambios en el gobierno, en ese año, Hara, líder conservador, fue designado primer ministro en contra de la voluntad de los líderes militares, la oposición fue tal, que en 1921, Hara murió asesinado, y lo sustituyo el almirante Kato.
A la muerte de Kato, el varón Tanaka dejó ver sus pretensiones imperialistas, y el ejército sumado a estas pretensiones logró la elevación de Seiyukai como primer ministro. La política adoptada por Japón fue la des expansionismo económico promoviendo la expansión de grandes monopolios que inundarían al mundo de los productos japoneses. El resultado de esta política expansionista fue la anexión de Manchuria y una parte de China.
La casta militar que detentaba el poder, adoptó entonces una política interna radical, que coincidía con los sistemas fascistas, y aunque teóricamente no simpatizaban con la plutocracia, creían que lo ideal era la organización de un estado severamente militarizado, que controlara los monopolios y el trabajo, para así poder mejorar sus fortunas.
La depresión de 1929 también tuvo impacto en Japón, tanto a nivel económico como social. En la élite intelectual y político-militar existía una sensación de que uno de los problemas de la nación era el exceso de población para un territorio limitado. En la década de 1930, Japón tenía más de 65 millones de habitantes con una superficie de poco más de 378 000 km2.
Los recursos eran insuficientes y las importaciones no alcanzaban para abastecer al país de muchas materias primas y rubros de consumo. La posibilidad de disminuir la presión demográfica a través de la emigración era muy limitada. Existía también una fuerte reacción cultural frente al avance de la cultura europea en una sociedad que era tradicionalmente muy diferente.
Se desarrollaron movimientos nacionalistas, conservadores y antioccidentales, que acusaban a los gobiernos parlamentarios de ser “antipatrióticos” por su apoyo a la invasión cultural extranjera y por la falta de firmeza en sus estrategias militares. Estas tendencias se fortalecieron en la oficialidad joven del ejército. Los oficiales provenían predominantemente de zonas rurales y eran muy permeables a las influencias nacionalistas y en particular a influencias de tipo “nacional-socialista”, al estilo alemán o italiano.
En 1931 estas tendencias se concretaron con ciertos incidentes que se produjeron en Manchuria (China). El gobierno civil fue incapaz de detener a las fuerzas armadas japonesas que avanzaron hacia Manchuria y la ocuparon en su totalidad. En 1932, lo oficiales navales se transformaron en líderes del extremismo militarista e incluso orquestaron una conspiración contra el gobierno en 1936, supuestamente en nombre del imperio. A pesar de que los cabecillas de la revuelta fueron ejecutados, el movimiento militarista continuó fortaleciéndose.
El joven emperador Hirohito (1901 – 1989), que había subido al trono en 1926, no se atrevió a tomar una fuerte posición por el riesgo de ser derrocado. En Manchuria, rebautizada Manchukuo, el Estado japonés instaló un gobierno títere a pesar de la fuerte oposición de China y de las potencias europeas.
La expansión imperialista japonesa continuó durante los años siguientes y se expresó en conquistas de otros territorios e iniciativas de agresión militar que culminarían en los enfrentamientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial.
miércoles, 13 de octubre de 2010
UNIDAD II ACTIVIDAD 5

Instrucciones: Diseña y dibuja una cruz esvática más contemporánea, más moderna, (cambia colores, sí así lo requieres) recuerda que dicho símbolo lo utilizó Hitler durante su estancia en el poder y explica con tus propias palabras en qué consistía, y por qué elegiste ese nuevo diseño. Puedes apoyarte en la siguiente lectura.
La verdadera historia de la cruz esvástica
La insignia nazi existió mucho antes de que Adolf Hitler la adoptara. Varias antiguas culturas la usaron y la veneraron. Sepa qué significó, en realidad, el emblema que aterrorizó al mundo.La llamada cruz esvástica, que hoy se reconoce como emblema inequívoco del nazismo, fue alguna vez un símbolo sagrado y celestial. Además, las fuerzas SS de Hitler no fueron, en realidad, las primeras en usarlo.La historia de esta cruz tan temida y odiada se remonta siglos atrás, a épocas prehistóricas.Los indígenas norteamericanos fueron uno de los primeros pueblos en usarla. Los Hopi hicieron dos caminos, en forma de esvástica. Las culturas que habitaron el suelo mexicano y de América Central, como los mayas, aztecas y toltecas también se sirvieron de esta cruz y la veneraron como un símbolo sagrado.El recorrido de esta insignia atribuida a Adolf Hitler fue amplio y pasó por la cultura china, griega y hasta judía. Los registros dan cuenta de que el primer pueblo en usarlo fueron los hindúes, ya que la palabra aparece por primera vez en los Vedas, el texto sagrado del hinduismo. En esta cultura, la cruz aparece también en mosaicos, frisos y otras formas de la arquitectura.La cruz utiliza dos brazos en 90 grados que se entrecruzan. La palabra svástica deviene del sánscrito, que significa objeto afortunado y auspicioso. En referencia a personas, esvástico era aquél personaje suertudo o dotado de la buena estrella.En la cultura japonesa, la esvástica fue denominada manji. En planos de ciudades antiguas, la cruz era utilizada para marcar la ubicación de un templo budista.El origen de la polémica insignia fue también abordado por el cosmólogo Carl Sagan. En su estudio de los cometas, Sagan descubrió que el aspecto de la cola de algunos cometas formaba dos brazos cruzados en ángulos de 90 grados, como se grafica actualmente la cruz nazi.Sagan asegura que es probable que algún cometa con este tipo de cola se haya aproximado a la Tierra y haya sido registrado por distintas culturas, que lo reprodujeron, más tarde, en vasijas, manuscritos y monedas.Para principios del siglo XX, el Partido Nacional Socialista de Alemania adoptó el símbolo como representación de su ideología. El mismo Hitler prohibió, más tarde, cualquier tipo de investigación acerca del verdadero significa y origen de esta cruz.
Un poco de historia...
Era el primero de mayo de 1895, Hitler entraba a la escuela primaria de Fischlham, pasó de grado en la escuela del claustro de Lambach, en un antiguo convento benedictino, el pequeño Hitler formaba parte del coro de la Iglesia, era la primera vez que Hitler se topaba con una esvástica, en la misma iglesia había una esvástica estilizada, la cual “hipnotizaría” al pequeño Adolf, impulsándolo a su contemplación extática. Nacía su admiración por el misterioso símbolo que décadas mas tarde llevaría como estandarte ideológico para conquistar Alemania y Europa proponiendo una nueva cosmovisión de la cual muchos hablan y aun hoy pocos entienden.
Existen muchos mitos con respecto a este símbolo, desde aquel que sin dudar afirma que fue inventado por el mismo Hitler, hasta el clásico y muy difundido que afirma que sería la inversión de un símbolo de origen oriental, y que por esta inversión Hitler le habría querido dar un poder satánico o maligno, la verdad esta lejos de ser tan simple.
Existen muchos mitos con respecto a este símbolo, desde aquel que sin dudar afirma que fue inventado por el mismo Hitler, hasta el clásico y muy difundido que afirma que sería la inversión de un símbolo de origen oriental, y que por esta inversión Hitler le habría querido dar un poder satánico o maligno, la verdad esta lejos de ser tan simple.
Lo cierto es que Hitler no la inventó, ni es un símbolo maligno en si mismo, estas versiones entran como dijimos anteriormente dentro del marco propagandístico deliberadamente conciente orquestado por los países aliados que ganaron la guerra en contra del nazismo, donde se intentaría “satanizar” el conjunto esvástica-Hitler-nazismo, la esvástica tampoco es de origen netamente oriental, ni mucho menos satánica.
Actualmente la esvástica es en occidente un símbolo odiado, repudiado, tanto o más despreciado que el símbolo comunista en aquellas épocas. Hoy el símbolo comunista es bien visto por las mayorías, en cambio la esvástica ha pasado a ser el “símbolo del mal”. Aspecto sociológico que pocos tienen en cuenta en sus análisis.
Actualmente la esvástica es en occidente un símbolo odiado, repudiado, tanto o más despreciado que el símbolo comunista en aquellas épocas. Hoy el símbolo comunista es bien visto por las mayorías, en cambio la esvástica ha pasado a ser el “símbolo del mal”. Aspecto sociológico que pocos tienen en cuenta en sus análisis.
La esvástica o svástica de cuatro brazos en ángulo recto es conocida también por cruz gamada o “gammadión” porque puede construirse juntando cuatro letras gamma del alfabeto griego.
A fines del siglo XIX un misterioso ocultista germano llamado Guido von List, -que murió mucho antes que surgiera el nazismo- vio en la cruz esvástica el símbolo de la pureza de la sangre, muchos pueblos indoeuropeos (o arios), la habían utilizado hace milenios para representar la pureza de la sangre, como símbolo para la fe religiosa (ario-pagana), o para luchar por la libertad de su pueblo, (mucho después sería utilizada por el nazismo). List Aseguraba que era un símbolo sagrado de origen ario, ya que derivaba de la Feuerquirl (escobilla de fuego), con la que Mundelföri hizo inicialmente del cosmos un Ser. En un debate acerca del significado religioso de los fuegos del solsticio pagano, dijo que este ritual simbolizaba el nacimiento originario del sol, la esvástica es un símbolo solar.
A fines del siglo XIX un misterioso ocultista germano llamado Guido von List, -que murió mucho antes que surgiera el nazismo- vio en la cruz esvástica el símbolo de la pureza de la sangre, muchos pueblos indoeuropeos (o arios), la habían utilizado hace milenios para representar la pureza de la sangre, como símbolo para la fe religiosa (ario-pagana), o para luchar por la libertad de su pueblo, (mucho después sería utilizada por el nazismo). List Aseguraba que era un símbolo sagrado de origen ario, ya que derivaba de la Feuerquirl (escobilla de fuego), con la que Mundelföri hizo inicialmente del cosmos un Ser. En un debate acerca del significado religioso de los fuegos del solsticio pagano, dijo que este ritual simbolizaba el nacimiento originario del sol, la esvástica es un símbolo solar.
Fuente: http://www.zonagratuita.com/servicios/noticias/2005/mayo/118.htm
jueves, 7 de octubre de 2010
UNIDAD II: ACTIVIDAD 4
Instrucciones: Elabora un cuadro comparativo en donde enlistes las acciones positivas y negativas que hizo Adolfo Hitler durante su mandato en Alemania, en una columna anotas las acciones positivas (10) y en la otra las negativas (pueden ser menos de 10)
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lunes, 4 de octubre de 2010
ACTIVIDAD 3 UNIDAD II
Instrucciones: Lee el siguiente texto y responde las siguientes preguntas:
1. Explica con tus palabras en qué consistió el New Deal?
2. ¿quién era Keynes ? (5 renglones) Puedes buscar más información de él
3. ¿Quién era presidente de Estados Unidos cuando se implementó este programa?
4. Investiga la biografía de este presidente. (en 5 renglones)
5. Anota las palabras desconocidas que encontraste en la lectura y búscalas en un diccionario
Soluciones al Crack de 1929: New Deal
El crack del 29 tuvo como consecuencia primaria la gran cantidad de norteamericanos invirtieran todos sus ahorros en el mercado de valor, hasta gente que carecía de dinero, se les prestaba dinero para que invirtieran y compraran acciones en Bolsa, así transcurrió todo el año 1929 esperando los inversores que creciese la bolsa de valores si bien tenían suerte ya que cada vez los precios de las acciones subían y subían sin llegar a tener ningún límite creándose una burbuja especulativa ya en verano de 1929, finalmente ocurrió lo que nadie se esperaba, el 24 de Octubre la bolsa de valores neoyorkina bajó haciendo inmediatamente la venta masiva de acciones por parte de los inversores y accionistas, esto no fue posible el vender tantas acciones que no valían nada haciendo provocar un verdadero pánico entre la gente, a este día se le conoce como el Jueves Negro, en los días siguientes se mascó la tragedia siendo el 28 y el 29 de Octubre los días donde se precipitó la expansión del pánico y empezó la verdadera crisis económica que afecto durante años a todo el mundo.
Esto tuvo consecuencias muy graves para la economía norteamericana, el sector financiero se fue a pique, desde 1929 hasta 1931 quebraron más de 2000 bancos ya que los particulares quitaron todo el dinero de una vez provocando la quiebra de los bancos al no tener dinero en efectivo y de las empresas que dependían de los bancos al no concederle créditos, respecto al desempleo, fue un horror ya que el número de parados ascendió a dos millones de personas. Era un total desastre pero peor fue en Reino Unido donde llegó a cuatro millones o en Alemania de Weimar donde rebasó los seis. De la noche a la mañana millones de norteamericanos se veían en la miseria y total pobreza, haciendo una aniquilación de la emergente clase media norteamericana que había nacido durante los Felices Años 20.
Esta crisis norteamericana se contagio a todo el mundo debido a la estrecha relación económica y financiera entre EE.UU. y el resto del mundo, la total ausencia de organismos internacionales de índole económica como lo son actualmente el FMI y el Banco Mundial, y sobre todo el que condenó no solamente a los americanos sino a muchos habitantes en todo el mundo fue el gran endeudamiento que tenían al no poder pagar los créditos que mantenían con los Bancos, concreta situación que se asemeja mucho a la actual crisis económica que sufrimos. Lo peor de esta crisis fue los movimientos que se originaron en Europa como el fascismo en Italia y en Nazismo en Alemania.
A todo este horrible panorama se enfrentó la Administración del entonces presidente de los EEUU Herbert Hoover, tuvo bastantes errores que condenaron a la crisis y a la depresión económica no solamente a EEUU sino a todo el resto de naciones del mundo, de estos errores cabe destacar que fue el de creer que todo lo grave ya había pasado, que sería una crisis pasajera, siguiendo los dictámenes del liberalismo más estricto de no intervención en la economía, cosa que cumplió a rajatabla Hoover ya que hasta tres años después del Crack, no desplegó en EEUU un gran paquete de estímulos hacia la economía, decisión ya muy tarde que de llevarse a hacer en 1929 hubiera disminuido mucho los terribles efectos que lo que fue la Gran Depresión.
En 1933 sube al poder el demócrata F.D. Roosevelt que gracias a las ideas económicas de uno de los mayores economistas que dio el siglo XX, Keynes, impulso el New Deal, o gran reparto, que consistió básicamente en la idea fundamental de intervención del Estado en la economía para compensar los fallos que se dan en una economía de mercado, el Estado debía estimular la inversión y el empleo recurriendo al déficit presupuestario, esto incluía la inversión directa en obra pública, cabe citar las grandes infraestructuras que se llevaron a cabo en la década de los años 30 y también inversión en los sectores con mayor impacto sobre empleo y demanda. Se aumentaron los salarios, se llevaron a cabo medidas de protección social, etc…
El New Deal hizo que la economía norteamericana y la mundial se recuperase aunque habría que esperar hasta finales de la década de los 30 y principios de la década de los 40 antes de la Segunda Guerra Mundial para ver como la economía crecía a buen ritmo haciendo que los EEUU fueran una gran potencia económica mundial desde esos años.
Esto tuvo consecuencias muy graves para la economía norteamericana, el sector financiero se fue a pique, desde 1929 hasta 1931 quebraron más de 2000 bancos ya que los particulares quitaron todo el dinero de una vez provocando la quiebra de los bancos al no tener dinero en efectivo y de las empresas que dependían de los bancos al no concederle créditos, respecto al desempleo, fue un horror ya que el número de parados ascendió a dos millones de personas. Era un total desastre pero peor fue en Reino Unido donde llegó a cuatro millones o en Alemania de Weimar donde rebasó los seis. De la noche a la mañana millones de norteamericanos se veían en la miseria y total pobreza, haciendo una aniquilación de la emergente clase media norteamericana que había nacido durante los Felices Años 20.
Esta crisis norteamericana se contagio a todo el mundo debido a la estrecha relación económica y financiera entre EE.UU. y el resto del mundo, la total ausencia de organismos internacionales de índole económica como lo son actualmente el FMI y el Banco Mundial, y sobre todo el que condenó no solamente a los americanos sino a muchos habitantes en todo el mundo fue el gran endeudamiento que tenían al no poder pagar los créditos que mantenían con los Bancos, concreta situación que se asemeja mucho a la actual crisis económica que sufrimos. Lo peor de esta crisis fue los movimientos que se originaron en Europa como el fascismo en Italia y en Nazismo en Alemania.
A todo este horrible panorama se enfrentó la Administración del entonces presidente de los EEUU Herbert Hoover, tuvo bastantes errores que condenaron a la crisis y a la depresión económica no solamente a EEUU sino a todo el resto de naciones del mundo, de estos errores cabe destacar que fue el de creer que todo lo grave ya había pasado, que sería una crisis pasajera, siguiendo los dictámenes del liberalismo más estricto de no intervención en la economía, cosa que cumplió a rajatabla Hoover ya que hasta tres años después del Crack, no desplegó en EEUU un gran paquete de estímulos hacia la economía, decisión ya muy tarde que de llevarse a hacer en 1929 hubiera disminuido mucho los terribles efectos que lo que fue la Gran Depresión.
En 1933 sube al poder el demócrata F.D. Roosevelt que gracias a las ideas económicas de uno de los mayores economistas que dio el siglo XX, Keynes, impulso el New Deal, o gran reparto, que consistió básicamente en la idea fundamental de intervención del Estado en la economía para compensar los fallos que se dan en una economía de mercado, el Estado debía estimular la inversión y el empleo recurriendo al déficit presupuestario, esto incluía la inversión directa en obra pública, cabe citar las grandes infraestructuras que se llevaron a cabo en la década de los años 30 y también inversión en los sectores con mayor impacto sobre empleo y demanda. Se aumentaron los salarios, se llevaron a cabo medidas de protección social, etc…
El New Deal hizo que la economía norteamericana y la mundial se recuperase aunque habría que esperar hasta finales de la década de los 30 y principios de la década de los 40 antes de la Segunda Guerra Mundial para ver como la economía crecía a buen ritmo haciendo que los EEUU fueran una gran potencia económica mundial desde esos años.
El New Deal
La política económica y social de Roosevelt fue conocida como New Deal. Tenía un doble objetivo: la recuperación de la depresión económica que había surgido tras la crisis financiera de 1929 y la estabilización de la economía nacional para evitar otras severas crisis en el futuro. El gobierno creó diversos organismos para socorrer a los desempleados y a los más necesitados. Se distribuyeron subsidios de desempleo mediante agencias locales, estatales y federales que crearon trabajos temporales, se ayudó a los granjeros, industriales y obreros, se modernizaron las condiciones de vida rurales mediante la incorporación de maquinaria agrícola, se crearon diversos organismos para fomentar la construcción de viviendas. Con la aprobación de la Ley de la Seguridad Social Estados Unidos dio un gran paso adelante para garantizar la seguridad económica a su población.
Esta ley otorgaba ingresos a la tercera edad, una compensación a los desempleados y servicios de bienestar social a madres, niños, mayores y ciegos.
Los primeros que sufrieron la crisis de 1929 fueron los inversores y los clientes de los bancos. El New Deal también tuvo en cuenta los intereses de estos grupos. La Ley de Obligaciones Federales (1933) protegía a los inversores contra prácticas fraudulentas. Para proteger a los impositores bancarios, el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Bancaria (1933) que otorgaba al presidente la facultad de reorganizar los bancos insolventes. También los grandes negocios salieron beneficiados: se otorgaron créditos a compañías ferroviarias, a bancos, a corporaciones de crédito agrícola, a compañías de seguros y a instituciones crediticias para vivienda.
Con el fin de recaudar los fondos necesarios para financiar la política del New Deal, el gobierno incrementó ligeramente los impuestos sobre bienes, ingresos, beneficios de corporaciones y emitió deuda pública. "Estados Unidos de América,"
La política económica y social de Roosevelt fue conocida como New Deal. Tenía un doble objetivo: la recuperación de la depresión económica que había surgido tras la crisis financiera de 1929 y la estabilización de la economía nacional para evitar otras severas crisis en el futuro. El gobierno creó diversos organismos para socorrer a los desempleados y a los más necesitados. Se distribuyeron subsidios de desempleo mediante agencias locales, estatales y federales que crearon trabajos temporales, se ayudó a los granjeros, industriales y obreros, se modernizaron las condiciones de vida rurales mediante la incorporación de maquinaria agrícola, se crearon diversos organismos para fomentar la construcción de viviendas. Con la aprobación de la Ley de la Seguridad Social Estados Unidos dio un gran paso adelante para garantizar la seguridad económica a su población.
Esta ley otorgaba ingresos a la tercera edad, una compensación a los desempleados y servicios de bienestar social a madres, niños, mayores y ciegos.
Los primeros que sufrieron la crisis de 1929 fueron los inversores y los clientes de los bancos. El New Deal también tuvo en cuenta los intereses de estos grupos. La Ley de Obligaciones Federales (1933) protegía a los inversores contra prácticas fraudulentas. Para proteger a los impositores bancarios, el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Bancaria (1933) que otorgaba al presidente la facultad de reorganizar los bancos insolventes. También los grandes negocios salieron beneficiados: se otorgaron créditos a compañías ferroviarias, a bancos, a corporaciones de crédito agrícola, a compañías de seguros y a instituciones crediticias para vivienda.
Con el fin de recaudar los fondos necesarios para financiar la política del New Deal, el gobierno incrementó ligeramente los impuestos sobre bienes, ingresos, beneficios de corporaciones y emitió deuda pública. "Estados Unidos de América,"
Fuente: Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2007 en: http://www.voyagesphotosmanu.com/new_deal_estados_unidos.html
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